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El Surubí "Toro De Río" (Pseudoplatystoma coruscans)
Surubí manchado, surubí a lunar o surubí pintado.Otra de las especies de gran valor deportivo, que habita nuestros ríos, de carne sabrosa y muy apreciada. Es una de las especies que también posee un alto valor comercial. Su talla alcanza los 1. 50 cm. y su peso llega a aproximarse en casos excepcionales a más de 80 kilos, pero por lo general se los captura entre 10, 15 y 25
kg.
Es un pez de cuerpo largo, cilíndrico y de escasa altura con cabeza grande y deprimida. Su hocico es de contorno rectangular, boca grande en posición terminal, ojos pequeños supero laterales en la mitad de la cabeza, las barbillas maxilares llegan a los tres cuartos de la cabeza. Aleta dorsal corta algo más alta que la larga, adiposa pequeña. Anal algo más corta que la dorsal y más alta que larga. Aleta caudal escotada con lóbulos iguales.
El color del cuerpo es amarillo pardusco claro, casi blanco en el vientre. Presenta manchas oscuras en el cuerpo y las aletas que se van alargando hacia atrás hasta transformarse en pequeñas barras, especialmente en el flanco.
Es una especie migradora y se encuentra en el cauce mayor del río y en profundidades máxima. Por la noche suele introducirse a los riachos secundarios. Ingiere preferentemente otros peces como sábalos y bogas, pero también se alimenta de crustáceos y vernes. Habita aguas de los ríos Paraná, Paraguay, Bermejo, riachos que confluyen en ellos y lagunas interiores.
Costumbres:
Al comienzo de la primavera los surubíes del Paraná remontan los ríos tributarios en busca de lugares apropiados para reproducirse; así llegan, por ejemplo, al curso medio del río Bermejo, en las primeras ondulaciones de la
precordillera, y para ello han debido salvar partes playas del río con no más de 20 cm de agua, que corre muy rápido, quedando al aire el lomo de los grandes ejemplares.
Habita en zonas donde la correntada no es extrema, prefiere las calles o corredores donde puede obtener su comida, como así también los "veriles", como se conoce la zona próxima a los grandes desniveles que presenta el fondo de los ríos. Para obtener su comida prefiere las horas del alba o del crepúsculo y lo hace al acecho, espera que ésta pase. La confluencia de arroyos menores con una corriente principal es la zona donde se estaciona el surubí esperando su presa. Su coloración gris pardusca y las manchas de su piel hacen que, tanto el pintado como el atigrado, se mimeticen con el fondo de los ríos, la vegetación y los elementos que permanecen en sus fondos, dándoles una excelente cobertura táctica a la hora de cazar. Utiliza ese "camouflage" junto con su escasa movilidad: cuando un pez pasa cerca, le hace perder el rumbo con un golpe de cola; entonces lo "chupa" con su enorme boca, que carece de dientes como la de casi todos los silúridos (bagres, patíes); sólo una suerte de dientes pequeños o bordes óseos de su maxilar hacen las veces de piezas cortadoras.
Pesca deportiva:
La captura deportiva de esta especie es muy interesante. Como comentábamos en el párrafo anterior refiriéndonos a las
costu mbres, es un pez de hábitos nocturnos, bien podemos estimar que las
probabilidades de pique son noche/día 70 a 30 por ciento.
Más allá que muchas veces lo obtenemos en horas diurnas buscando al dorado, si desea intentar obtener una buena pieza es necesario pescar en horas de la noche.
En nuestra zona la pesca se realiza utilizando carnada viva, generalmente anclado o a camalote.
Durante la pesca nocturna, siempre a la espera (anclado), se recomienda traer cañas y reels bastante fuertes, pues se vuelve muy
emocionante sentir en medio de la oscuridad la fuerza bruta en el otro extremo del nylon. El pique de este pez suele ser muy violento cuando se trata una pieza medianamente importante y su potencia hace que muchas veces tengamos que ceder varios metros de nylon; incluso en algunas ocasiones al no poder detenerlo nos vemos obligados a soltar la lancha e ir tras él
para poder atraparlo.
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