Reserva Natural Iberá

La palabra Iberá es un vocablo que en idioma guaraní significa ‘agua brillante’. Es una extensa área geográfica del noreste de Argentina ubicado en la provincia de Corrientes, en cuyo interior se halla la formación lacustre conocida como los esteros del Iberá. Se localiza en el centro-norte de la provincia, entre los ríos Paraná y Uruguay. Este ecosistema, que abarca más de 20.000 km2 (más del 15% del territorio provincial), presenta la forma de una gran cubeta, con suelos arenosos cubiertos por vegetación acuática sumergida, con una profundidad que varía entre los 4 m y los 5 metros. 
Su disposición noreste-suroeste ha llevado a los expertos a considerar esta masa acuática el antiguo cauce del río Paraná, cuyo actual sentido este-oeste en la zona se debe, con toda probabilidad, a una captura por parte de algún afluente del Uruguay. Esta región lacustre desagua, aunque de manera incompleta, a través del río Miriñay y, sobre todo, del Corrientes y mantienen su equilibrio natural debido a la evaporación. 

Este sistema se alimenta fundamentalmente por aportes pluviales, produciéndose fluctuaciones estacionales en el nivel hídrico. 

La temperatura media anual es de 21 °C, en tanto que el promedio anual de precipitaciones oscila entre los 1.200 mm y los 1.500 milímetros  (similar al norte de Florida). La humedad relativa es elevada, con mínimas en verano del orden del 60% y máximas en invierno que superan en promedio el 75%. Los esteros conforman la segunda reserva de aguas dulces más grande de Sudamérica y es considerada como la mayor de aguas no contaminadas en todo América, ocupando unas 1.284.400 hectáreas. Estos doblan en superficie del Parque Nacional Florida's Everglades.

Los Esteros del Iberá son conocidos internacionalmente por la belleza de sus paisajes y la biodiversidad de sus ecosistemas. Estos son el hogar de mas de 350 especies de aves, 85 de mamíferos y 70 de reptiles. En ellos viven las mayores poblaciones del protegido ciervo de los pantanos y de yacarés o caimán americano 

Su carácter pantanoso ha favorecido el desarrollo de una vegetación típica en la que predominan juncales, irupés y espadañas, acompañada de una inmensa y variada fauna integrada por una gran cantidad y diversidad de aves, zorros de monte, coatíes, tatúes, carpinchos (el roedor más grande del mundo), lobitos de río, gatos monteses, pecaríes labiados, vizcachas, quirquinchos, monos carayáes, yacarés y nutrias. Por su parte, la variada fauna, incluye especies en extinción como el ciervo de los pantanos, el aguará guazú, el lobito de río, dos variedades de yacarés y serpientes lampalaguas. Una gran cantidad de insectos se encuentran en tierra, aire y agua. 

Las aguas tienen cierta acidez, lo cual incide en la vegetación, que incorpora materia orgánica y le confiere un color castaño característico. El espejo de agua se encuentra rodeado por un área de juncos que superan los 2 m de altura y forman una tupida cortina; a continuación se extienden praderas de gramíneas acuáticas y los llamados embalsados, formados por plantas flotantes que constituyen los camalotales. 

El Iberá es una región apartada de grandes dimensiones, muy difícil de penetrar y el poblamiento humano, casi inexistente. Esta planicie inundada tiene lugares donde el acceso se hace muy difícil y además de sitios "secretos" donde nunca nadie ha pescado antes. Consiste en ríos, arroyos, lagunas. Está surcado por miles de canales correntosos de aguas cristalinas con fondos de arena y plantas acuáticas. Rodeado de esteros, juncos e islas flotantes de plantas donde únicamente vive fauna salvaje. 

Este santuario de vida silvestre, declarado Reserva Natural Provincial, es el escenario donde disfrutar la aventura y donde nosotros continuamente descubrimos nuevos lugares para pescar.